Lectura bajo los arboles

La lluvia nos empujó otra vez a quedarnos puertas adentro. A sumergirnos en los cuentos en el patio del Centro de día… Desayuno compartido, lectura, almuerzo casero preparado por Lorena – una de las dos maravillosas cocineras del Centro que nunca termina de sorprender con sus comidas y sabores – y la sobremesa que nunca falta en la cotidianeidad de la institución.
Esta vuelta, tuve el honor de leer en voz alta los dos capítulos de la semana de “La mirada oscura”. Una invitación que me había hecho Liliana Quillay la semana anterior, dándome tiempo a practicar el texto en casa antes de compartirlo el viernes en la jornada de lectura. Una invitación tentadora, aunque también arrastraba un poquito de vergüenza de mi parte… No habrá sido la lectura mágica que nos hace Lili todos los viernes, pero confieso que fue una experiencia muy sensible para mí – de compartir el espacio desde otro lugar… Gracias, también, por abrirme esta puerta!
Para que vayan agendando: los autores elegidos para esta semana fueron: Marcelo Birmajer, Graciela Cabal y Pablo Bernasconi. Como siempre, hubo cuentos que fueron compartidos en voz alta por quienes se animaron a hacerlo (algo que no es nada fácil) y que, sin querer, nos llevaron a hablar de identidad, de temores y de historias de vida que no se pueden, ni se deben borrar. Historias que son parte nuestra, historias que nos construyen, por mucho que puedan pesarnos a veces. Historia de la nieta número 110 que tuvo la fortuna de encontrarse con su familia biológica y de empezar a conocer aquella faceta de su vida que le había sido negada durante tanto tiempo. Un reencuentro con su identidad. Fábulas que dejan un mensaje (porque sabemos que las fábulas siempre dejan un mensaje) y que a veces nos recuerdan que si todos estamos unidos, podemos hacer algo bueno para todos. Tanto cuesta absorber esto?
Este viernes, una charla y una aclaración me enseñaron a saber lo que es realmente cuidar el detalle, cada pequeño detalle. Palabras y gestos que me demostraron, una vez más, lo que es comprometerse con el laburo con estos pibes, lo que significa cuidarlos, conservar el vínculo, anticiparse a los peligros y a los riesgos que se les presentan constantemente.
Para cerrar hoy, el libro regalo de Autologica fue abierto y compartido por Marcelo: Ciudad laberinto de Pedro Mañas. Un libro de poemas y acertijos que nos invita a que lo descubramos…

Raquel McClymont

Licenciada en Trabajo Social, representante del proyecto de RSE de Autologica.

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